La rápida salida de la selección masculina de fútbol de Irán de Los Ángeles tras su partido inaugural del Mundial formaba parte del plan desde el principio, según el Gobierno de EE.UU., a pesar de las quejas del equipo.
El entrenador y los jugadores de Irán expresaron su malestar por tener que regresar a su base de entrenamiento en Tijuana (México) a altas horas de la noche del lunes, tras empatar 2-2 con Nueva Zelandia. El entrenador Amir Ghalenoei declaró que el equipo esperaba pasar la noche en California antes de volver a Tijuana, pero que se les ordenó subir a un avión inmediatamente después del partido.
“Ni siquiera nos dieron tiempo para recuperarnos”, dijo Ghalenoei a través de un intérprete. “Después del partido de hoy, nos dijeron: ‘Tienen que irse inmediatamente’. Es muy importante para nosotros tener tiempo para recuperarnos, pero nos piden que tomemos un avión y regresemos a nuestro campamento en Tijuana, y eso nos preocupa mucho”.
En una entrevista emitida el lunes por CBS News, Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo, afirmó que el equipo partiría “la misma noche del partido”.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional declaró a CNN que la delegación iraní había aceptado dichas condiciones.
El ciclo mundialista de Irán se ha visto alterado desde que Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra Irán el 28 de febrero. Irán finalmente decidió competir incluso después de que la FIFA rechazara su solicitud de trasladar sus tres partidos de la fase de grupos fuera de Estados Unidos.
Aunque se espera que esta semana se firme un acuerdo marco para poner fin al conflicto, Irán se enfrenta a la situación inédita de competir en un Mundial dentro de un país con el que está en guerra. Esto ha dificultado la preparación del equipo para el torneo, incluido el traslado de última hora de su base de entrenamiento de Tucson (Arizona) a Tijuana.
Durante meses se especuló con que Irán finalmente no participaría en la Copa del Mundo como protesta por la guerra, e incluso hubo conversaciones para trasladar sus partidos fuera de Estados Unidos. Al final, el equipo se presentó y disputará sus tres partidos de la fase de grupos en suelo estadounidense según lo previsto: el encuentro del lunes y el duelo del domingo contra Bélgica en Los Ángeles, seguidos de un partido contra Egipto en Seattle el 26 de junio.
No obstante, el equipo ha tenido que sortear diversos obstáculos: miembros de la delegación no recibieron permiso para entrar en Estados Unidos, la FIFA revocó la asignación de entradas para Irán, se impusieron restricciones de viaje a muchos aficionados iraníes que esperaban asistir a los partidos y existen sentimientos encontrados entre la diáspora iraní en EE.UU. Todo ello ha convertido este torneo en una experiencia difícil para el Team Melli hasta el momento.
Aunque el gobierno estadounidense afirma que el plan siempre contemplaba que los iraníes regresaran a Tijuana inmediatamente después del partido, parece que el propio equipo fue tomado por sorpresa.
“Para ser sincero, no sabemos por qué nos hacen regresar”, declaró Ghalenoei, según la agencia AP. “Me parece muy extraño. Da la impresión de que otros planifican por nosotros; las decisiones sobre nuestro equipo se toman en otro lugar. Se suponía que debíamos llegar dos noches antes del partido y quedarnos esta noche para recuperarnos y regresar mañana a la hora del almuerzo. No tenemos ni idea de por qué ocurre esto”.
“Creo que nuestro equipo es, tal vez, el más perjudicado de la Copa del Mundo”, añadió.
CNN se ha puesto en contacto con la FIFA para solicitar comentarios sobre la salida nocturna de la selección iraní de Los Ángeles.
