GUADALAJARA, México. — A un día del partido entre Colombia y la República Democrática del Congo (7 p.m. PT) en el Estadio Guadalajara, la Glorieta de La Minerva volvió a convertirse en un punto de encuentro para miles de aficionados colombianos… y mexicanos.
Hubo salsa, vuvuzelas, camisetas amarillas y verdes, banderas y cánticos, pero también algo que se ha repetido desde que comenzó la Copa Mundial 2026 en México ha sido la cercanía entre colombianos y mexicanos.
Más allá de la pasión por el fútbol, al igual que en la Ciudad de México cuando la selección cafetera abrió su participación en el Mundial ante Uzbekistán, el torneo ha dejado la imagen de hermandad entre los cafeteros y aztecas en las calles de Guadalajara.
Aficionados mexicanos acompañan los festejos de los visitantes, mientras muchos colombianos responden con el mismo entusiasmo cuando el Tri entra en escena.
Esa conexión se volvió a vivir el lunes en el “Banderazo Colombia” en La Minerva.
Karina Ospina, originaria de Medellín y residente en Guadalajara desde hace cuatro años, aseguró que nunca ha sentido una distancia cultural tan grande como imaginó cuando llegó a México.
La colombiana Karina Ospino (izq.) y su pareja, el tapatío Samuel Romo González, disfrutaron del “Banderazo Colombiano” en la Minerva el lunes, 22 de junio de 2026.
(JAD EL REDA / LA TIMES)
“No ha sido fácil estar lejos de mi tierra”, dijo Ospina.
Sin embargo, considera que las similitudes entre ambos países han hecho que la adaptación fuera más sencilla.
“Las culturas no son muy diferentes. Somos muy similares y la gente aquí tiene muchas ganas de conocer Colombia”.
A su lado se encontraba Samuel Romo González, un tapatío y quien es su pareja desde hace tres años. Después de visitar Colombia en varias ocasiones, dice que encontró un país donde se sintió como en casa.
“Es muy familiar”, dijo González. “Me abrieron las puertas desde el primer momento y para mí fue grandioso”.
La convivencia cotidiana también ha terminado por borrar fronteras en la cocina. Samuel presume las costillas preparadas con panela, mientras Karina admite que terminó enamorándose de los chilaquiles y que, aunque al principio el picante mexicano le parecía imposible de soportar, ahora ya forma parte de su dieta.
La historia se repite con Marco Toscano y Anyi Vallejo.
La colombiana Anyi Vallejo (izq.) y su pareja Marco Toscano (der.) participaron del “Banderazo Colombiano” en La Glorieta de la Minerva el lunes, 22 de junio de 2026.
(JAD EL REDA / LA TIMES)
Él es de Guadalajara. Ella, de Valledupar, la tierra del vallenato. Se conocieron hace apenas siete meses por cuestiones laborales y desde entonces mantienen una relación entre ambos países, viajando constantemente para verse.
Durante el Mundial, Marco ha observado cómo esa afinidad entre ambas aficiones se ha hecho todavía más evidente.
“El mexicano tiene esa habilidad de recibir a la gente con los brazos abiertos y el colombiano también se da mucho a querer”, señaló Marco. “Se comparte esa alegría que trae un Mundial”.
Anyi sugirió que la manera en que los colombianos han sido recibidos en México la sorprendió desde los primeros días del torneo.
“Nos reciben de una manera muy grata. De verdad, sin palabras”, afirmó.
La afición tampoco divide sus apoyos. Anyi dijo que también viste la camiseta de México cuando juega el equipo local, mientras Marco asegura que para el compromiso frente al Congo será él quien se pondrá la camiseta colombiana.
La misma escena apareció en otra familia reunida para el torneo de fútbol más importante del planeta.
La colombiana Natalia Duarte Archila llegó desde Bucaramanga a Guadalajara para disfrutar del Mundial y visitar a sus familiares mexicanos. Su cuñada, la jalisciense Viridiana Barragán Frías, aseguró que la integración ha sido completamente natural.
“Los colombianos son muy familiares, muy ‘chéveres’. Nos gusta apoyarlos y mañana estaremos con Colombia”, dijo Frías.
Para Viridiana, la explicación va más allá del fútbol.
“Somos muy de abrazo, de apapacho, de empatía. Nos gusta bailar, convivir y tenemos gustos muy similares”.
Natalia coincidió. Después de varios días recorriendo Guadalajara, destacó la amabilidad con la que ha sido tratada y asegura que esa hospitalidad ha sido una de las experiencias que más recordará del viaje.
Mientras Colombia busca este martes una victoria que la acerque a la siguiente ronda frente a la República Democrática del Congo, Guadalajara ha recibido una importante presencia de aficionados cafeteros. Muchos estarán acompañados por amigos, familiares o parejas mexicanas que decidieron hacer suyo también el amarillo de la selección sudamericana.
